Ruta 4

Porque todo empieza con una lengua curiosa.

Esta pieza no viene con instrucciones… pero sí con un sillón del amor que invita a todo menos a sentarse tranquilo. Entre luces que bajan el ritmo y una lengua que aparece donde menos te lo esperas (sí, literal), esta habitación está hecha para romper la rutina y subirle el volumen al deseo. ¿Te atreves?

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